jueves, 25 de octubre de 2007

Vuela


Volaban alto, muy alto, desde el suelo apenas eran dos puntos negros sobre el infinito mar azul del cielo de los sentidos. Volaban casi pegados, sin separse lo más mínimo, como en un paso a dos coreografiado por dos amantes deseosos de expresar su amor, realizando movimientos perfectos y armoniosos, al compás de la música que tocaba el viento. Volaban libres, ajenos a lo que sucedía a su alrededor, sin miedos, sin complejos, sin ataduras, sin dudas... Libres de expresar cada sentimiento, cada sensación... Las miradas no eran estudiadas, pero iban acompañadas de cada una de las cosas que sientes y que no dices, el cansancio era una sensación que simplemente no existía, cuando lo importante era el tiempo compartido, el dolor era una sensación ajena y extraña, un recuerdo condenado al olvido por otros sentimientos que vivían su apogeo y no admiten sensaciones tristes a su alrededor, porque inundan y abarcan todo aquello que te rodea. Eran libres; libres de amarse, libres de sentir, libres de prejucios, libres de bailar la música que ellos mismos creaban, libres de cadenas absurdas que intentan atarte el alma y el corazón...


Desde el suelo, sólo eran dos puntos negros, moviéndose de un lado a otro, no se oía la música que bailaban, no se veían los movimientos perfectos de su vuelo, no se apreciaban sus miradas, sólo eran dos insignificantes puntos negros en el cielo, vistos desde la inmensa soledad de la Tierra.


Por eso volaban alto, porque desde el suelo no se puede ser libre, no se puede ser feliz, sin que los lazos de la envidia, del miedo, del despecho, de los celos y del dolor, aprisionen fuertemente a aquellos que osan hacer uso de su libertad y son tan valientes, que son capaces de mirar cara a cara a la felicidad y sonreir.


Pero su vuelo en el cielo de los sentidos, no les obligaba a separar sus pies del suelo, sólo era necesario cerrar los ojos sintiendo el abrazo de su pareja de baile, para que así empezara la coreografía tantas y tantas veces bailada, y siempre diferente. Su vuelo era alto, porque sus sentimientos eran altos, y por eso cuando alguien se cruzaba con ellos y no era capaz de sentir lo mismo, no podía ver más que dos puntos negros en lo alto del cielo sin poder identificar ni qué son, ni qué es lo que hacen, así que menos aún, de darse cuenta de que pasó al lado de la felicidad y de la libertad...

4 comentarios:

Roxana dijo...

que rara sensacion tuve al leer este texto... y la musica que ha mezclado todos mis pensamientos...
keep on writing! y muchas gracias...

Carlos dijo...

Gracias a ti por leerlo y por haber sentido algo. Seguiré escribiendo, al menos mientras siga teniendo algo que decir...
Gracias de nuevo!!

Cecilia Laya dijo...

Hola, tienes un guacamayo, espero que sea libre, son aves del amazonas en proceso de extincion, nacieron para ser libre.
Saludos
Cecilia Laya

Carlos dijo...

Hola Cecilia,

Cuando compré un ara ararauna, era consciente del estado de su población en libertad, me informé muchísimo de dónde venía dicho guacamayo, no quería un loro capturado porque sé el daño que producen dichas capturas en la población salvaje y también sé la cantidad de loros que mueren en el proceso desde la captura hasta la venta de los mismos. Así que compré un ara ararauna nacido en cautividad, de padres nacidos en cautividad. Dentro de la familia de los guacamayos, es, probablemente el que tiene una población más alta y estable de todas las especies y no sólo vive en el amazonas.

Cualquier animal, "racional" o "irracional" nace para ser libre, no sólo los guacamayos, sino todos, incluso aquellos que son más habituales como mascotas. Este es un debate y una reflexión que siempre surgirá, y, en cierta manera, estoy de acuerdo contigo, pero siempre se abre la polémica cuando sabes que es un animal que, al haber nacido en cautividad y estar criado a mano, apenas tendrá posibilidades de sobrevivir en estado salvaje, y por otro lado, y, en mi caso, muchas veces me planteo si realmente, los que amamos a los animales y la naturaleza, hacemos bien queriendo tener un pedazo de ella en nuestra casa...

Sería algo muy largo de debatir y de reflexionar, pero me alegro de tu comentario y de tu aportación al blog...