miércoles, 3 de octubre de 2007

Mírame


Mírame, no para ver aquello que esperas ver, sino para ver aquello que mis ojos te quieren decir.


Mírame, no para ver lo que crees que soy, sino para autoconfirmarte de que soy aquello que ves.


Mírame a los ojos, no para buscar la verdad en ellos, sino para saber que ellos nunca mintieron.


Mírame, no para ver, sino para escuchar atentamente lo que los silencios de nuestra conversación te quieren contar.


Mírame, pero no con la mirada enturbiada por los daños, prejuicios o el dolor del pasado, sino con la mirada limpia y alegre del futuro.


Mírame, porque no soy lo que crees que soy, porque no voy a donde crees que voy, porque no estaré donde esperes que esté, sino que seré lo que nunca esperabas, iré a donde nunca estuve y

estaré donde el destino quiera llevarme.


Mírame, a los ojos para ver mi alma, a la boca para ver mis palabras, a la cara para ver que no hay mentiras escondidas entre las cicatrices del olvido y del pasado.


Si mis ojos jamás intentaron convencerte de nada, ¿por qué tengo la intuición de que llegas a la conclusión de que intento convercerte con mis palabras?


Mírame, no soy nadie y lo soy todo, soy un grano de arena en el infinito y a la vez soy un mundo...


Mírame, al fín y al cabo, sigo siendo yo, con mis dudas, con mis miedos, con mis virtudes y con mis defectos, nada cambia, nada pasa, nada queda y todo llega...


Mírame, pero tal y como soy, ayúdame a encontrarme a mi mismo, a conocerme mejor, a dar mi mejor versión... Mira mis ojos y dime, sin palabras, aquello que ves...


Te seguiría hablando, estimado reflejo, pero la oscuridad borró tu imagen del espejo, quizás mañana con la luz del día, podamos mirarnos cara cara y no agachar la mirada...

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