miércoles, 26 de septiembre de 2007

La importancia de llamarse sonrisa




Hoy me gustaría cambiar mi rutina diaria, hoy, para que fuera diferente, me gustaría hacer todo lo que habitualmente no hago.




No sé por qué, pero hoy me levanté con una sonrisa dibujada en la cara que me sorprendió al verla reflejada en el espejo. Quizás hoy soñé algo bonito, aunque me da a pensar que quizás, hacía mucho tiempo que no me despertaba con la sensación de estar contento, y por eso me sorprendió mi propia sonrisa.




Hoy los acordes de mi nueva guitarra me suenan más bonitos que nunca (gracias Papá y gracias Chache!!), suenan notas alegres y divertidas, lo que me hace pensar que quizás antes, sólo reflejaban tristeza.




La verdad, no quiero pensar, ni analizar el por qué de cada cosa, sólo sé que hoy me levanté con una sonrisa, y aunque analizar lo anterior signifique que antes estaba triste, no quiero recordarlo, ni analizarlo, hoy sólo quiero disfrutar de mi sonrisa, aunque no sé por qué sonrío, me da igual, no quiero pensar en aquellas cosas que me puedan hacer sentir triste, hoy no, sólo quiero sonreír, y compartir mi sonrisa con los demás, con mis amigos, con los que siempre están aquí a pesar de ocultarles mi sonrisa, con mi familia que siempre, de una forma u otra, me ayudan y me apoyan. Hoy quiero sentirme bien, sentir un abrazo, y otra sonrisa que nazca de la mía o viceversa. Hoy quiero hacer sentir a las personas que me importan que las quiero, y necesito sentir el cariño y la ternura de aquellos que me quieren. Hoy quiero sonreir y compartir sonrisas con los demás.




Hoy puede ser un gran día, porque, ¿acaso no merece una simple sonrisa tener un gran día?


lunes, 24 de septiembre de 2007

Feliz cumpleaños!!!


Hay personas que llegan de golpe y se ganan un sitio en tu corazón, hay algo que, aún no sabiendo por qué, es especial en ellas para ti desde el primer momento, y eso hace que, en muy poco tiempo, se forme y crezca una amistad.


Otras en cambio, van llegando poco a poco, son de esas personas que conoces hace muchos años, pero a las que nunca has tratado demasiado, aunque siempre con cordialidad, no ha habido mucho más que alguna conversación o, quizás, alguna afición en común. Pero sin darte cuenta, van entrando en tu vida y tú en las suyas, no han llegado de golpe, sino despacio, no vienen con prisas, pero vienen sin pausas, no ha habido nada especial que les haya hecho acercarse a ti o viceversa, hasta el día en el que algo relativamente normal, se convierte en algo especial, y te das cuenta que, ha nacido una amistad, una hermosa amistad...


Hoy es el cumple de dos personas, dos hermanas mellizas, que llegaron así a mi vida, sin hacer ruido, sin prisas, haciéndome reir, apoyándonos, escuchándonos y respetándonos. Dos personas maravillosas que, a fuerza de cariño y sonrisas, han logrado un hueco enorme en mi corazón y a las que quiero muchísimo. Por eso os dedico estas lineas, porque sois especiales, porque espero poder seguir felicitando a cada una, cada uno de vuestros cumpleaños, y que nuestra amistad siga creciendo cada año.


Merche, Tamara, muchísimas felicidades y no cambiéis nunca!!!

martes, 18 de septiembre de 2007

Voló una parte de mi vida


Domingo, 4 de la madrugada aproximadamente, entro por mi barrio sin ninguna esperanza de encontrar un hueco para aparcar mi coche, cuando de repente, para mi felicidad, veo que los faros de un coche encienden, por lo que me espero a que salga dicho vehículo para ocupar su lugar. No puedo ni creerme la suerte que he tenido, y con una sonrisa dibujada en mi cara, llego a mi casa y me voy derecho a la cama a descansar.


Lunes, 12 y cuarto de la mañana aproximadamente, voy hacia mi coche para dejar las maletas de mi sobrina Itziar que ya vuelve para Toledo con sus padres, tras unos días en casa de sus abuelos (que son mis padres). Abro el maletero, y para mi sorpresa, la guitarra no está allí. Como últimamente se me va la cabeza para todas partes, dejo la maleta, y me dirijo a comprar tabaco a un bar cercano, mientras le voy dando vueltas de dónde narices he dejado la guitarra, no recordaba haberla dejado en casa, ni tampoco haberla sacado del maletero desde el sábado, y menos aún el domingo. Una duda y una sospecha hicieron que me recorriera un escalofrío por toda la espalda.


Compré tabaco rápidamente, mi madre y mi sobrina ya se encontraban cerca del coche, y con ellas el resto del equipaje de Itziar, volví a abrir el maletero, esta vez, me di cuenta de que estaba todo revuelto, mis botas de pesca fuera de su bolsa, nada estaba en donde habitualmente está. Le comento a mi madre que creo que me han abierto el coche y que se han llevado la guitarra, y según estoy pronunciando estas palabras, veo que la puerta del copiloto la han apalancado. Ya no había dudas, ni sospechas, había hechos y afirmaciones. Efectivamente, me han abierto el coche, me lo han revuelto todo, han arrancado el radio cd y se lo han llevado, han accedido el maletero por los asientos traseros y se han llevado la guitarra, dejando la puerta del copiloto doblada pero sin romper el cristal. Al menos tuvieron el detalle de volver a cerrar los pestillos tras realizar su "trabajo"...


Si, efectivamente, me han robado, y no sólo cosas materiales, sino una parte de mi, de mi espíritu, de mi esfuerzo, de mi alma, de mis recuerdos, de todo aquello que sentí tocando y rasgueando las cuerdas de mi guitarra. Se han llevado parte de mi vida, y una parte que, no por el valor real, sino por el valor sentimental, era muy preciada. No era la mejor guitarra, no era la más bonita, pero portaba recuerdos y sensaciones, que sólo ella, y por ser ella, nacieron, crecieron y ahora, sin ella gran parte de ellos morirán. No diré que no perjuré, no diré que no lloré, no diré que la rabia no me invadió, no diré que habría ahogado con mis propias manos a áquel o aquellos que han cometido la osadía de robar mi guitarra, y con ella, parte de mi vida, de mis recuerdos y de mis sensaciones. Ahora esa sensación se ha apagado, no es sed de venganza, es tristeza la que me invade, y no voy a ocultar a nadie que las lágrimas se me escapan escribiendo estas líneas, por muy ridículo que parezca llorar por una guitarra...


No era la mejor guitarra, no era la más bonita, pero portaba recuerdos que ninguna otra guitarra podrá suplir...


sábado, 8 de septiembre de 2007

Sensaciones


Sensaciones, la vida está llena de sensaciones, unas alegres, otras tristes. ¿Dónde está el problema? El problema está en que aquellas sensaciones que creí desaparecidas, sólo estaban dormidas. No, no te hablo de amor, desgraciadamente, hay sensaciones, que no están hechas para ciertas personas. No te hablo de amor, al menos de ese tipo de amor, te hablo de amistad. Quizás las sensaciones de dolor, de desengaño e incluso de desilusión, ya se marchitaron con el tiempo, quizás otro tipo de sensaciones que ahora no consigo descifrar y exponer también volaron con la brisa del olvido, pero las sensaciones de tu amistad no se las llevó el tiempo, sólo quedaron enterradas por una ligera capa de arena que trajo la brisa del olvido, pero que a fuerza de respirar, volvieron a salir a la superficie. No, no te hablo de amor, no de ese tipo de amor, no te hablo desde el rencor, no queda en mi nada parecido a esa sensación, si es que algún día existió, no, no te hablo desde algún rincón escondido, sino que te hablo desde aquí, desde mi rincón solitario, para que mis palabras sean exactamente las que que quiero que sean, sin interferencias de ningún tipo, que puedan desviar la atención de mis sensaciones, y lleven a expresar algo que no es lo que realmente siento.


No, no te hablo amor, al menos de ese tipo de amor, pero si de amistad, de amistad perdida, no una, sino mil veces, y siempre vuelta a recuperar. Quizás, llegue el día en el que se pierda, y sea una pérdida eterna, sin posibilidad de recuperación, quizás hoy no sea ese día, sino el de la enésima recuperación.


Si, hoy te hablo de amistad, hoy te hablo de sensaciones, y hoy mi sensaciones me dicen que te hecho de menos...


miércoles, 29 de agosto de 2007

Tiempo, Vida y... ¿escaleras?


Es increíble a la velocidad que devoramos el tiempo, y por ende, la vida. Si, el tiempo, ese gran mentiroso, el que juega con los segundos, minutos y horas de nuestras vidas. El tiempo pasa, las personas pasan, la vida pasa...


Es curioso ver que, cuando las cosas no van bien, las horas pasan lentamente, se hacen hasta eternas, quieres que se acabe el día, pero el día se hace eterno. Sin embargo, cuando te embriaga la felicidad, las horas de repente se hacen segundos, pasa el tiempo rápidamente y apenas te da tiempo de disfrutar ese momento que te hace feliz.


Es curioso ver, como los niños se hacen adultos, ver como aquellas personitas a las que ayer levantabas con un ligero esfuerzo de tus brazos, para abrazarlas y llenarlas de besos, hoy se han convertido en gigantes a los que casi te cuesta dar dos besos por lo que te imponen y por lo que te recuerdan.


Vivimos subiendo y bajando escaleras, escaleras en cuyos escalones vivimos y guardamos momentos y recuerdos, unos los subimos deprisa, deseando llegar a aquel escalón en el que creemos que encontraremos aquello que andamos buscando, y subimos tan rápido que apenas observamos las sorpresas que nos esperan en los escalones que nos saltamos. Otras veces en cambio, permanecemos demasiado tiempo en un mismo escalón, sin ser capaces de avanzar al siguiente, quizás por comodidad, quizás por miedo, quizás por inseguridad o quizás por no perder aquello que hemos encontrado en ese escalón. Otras veces observamos desde nuestra escalera, cómo algunas personas bajan rápidamente los escalones que anteriormente se habían subido juntos, sin poder hacer absolutamente nada, y cuando llegan abajo, se afanan en subir por otra escalera para alcanzar a alguien que va subiendo. Todas las escaleras son independientes, pero todas se entrelazan, todos tenemos nuestras propias escaleras, pero se sustentan y se sujetan mediante anclajes invisibles a otras escaleras, de forma que puedan ser estables y firmes, para permitirte subir sin miedo, son independientes, pero si no hubiera otras escaleras en las que apoyarse, se volverían débiles y quebradizas. Lo más triste es, quizás, llegar al final de tu escalera y descubrir que no hay nada al final, sólo más escalones, sólo más etapas que cumplir, pero menos tiempo para hacerlo, porque el tiempo juega con nuestras vidas y es inútil luchar contra el tiempo. Así pues, sólo nos queda una opción, aprovecharlo, exprimirlo, saborearlo y disfrutarlo, no se puede engañar al tiempo, pero si que podemos jugar del mismo modo que él juega con nosotros, y si jugamos bien, quizás, el tiempo, nos recompense de alguna manera, aunque si no lo hace dará igual, porque al menos habremos aprovechado nuestro tiempo y por tanto nuestra vida.

domingo, 26 de agosto de 2007

Tres opciones y una duda


Una mirada, un gesto, una sonrisa...


Unas palabras, una imagen grabada...


Otra mirada, otro gesto y otra sonrisa...


Hacen dos miradas que se cruzan, que se quieren cruzar, pero que llegado el momento, sólo se mantienen unidas, mirando una fijamente a la otra, un breve instante. Dos miradas, que ya saben donde están, y que tímidamente buscan el momento de poder observar su procedencia sin ser observadas, pero deseando ser descubiertas. ¿Pueden dos miradas buscarse eternamente?


Hacen dos gestos, uno de absoluta admiración a la belleza, otro de complacencia o, tal vez, felicidad, ante lo que ve, dos gestos que pueden cambiar de dueño y ser siempre iguales, en un viaje bipolar donde no entran más variantes, donde sólo hay dos sentidos y una única dirección, y no se sabe muy bien hacia cuál viajan.


Hacen dos sonrisas, dos espléndidas sonrisas, que nacen de aquello que escuchan, de aquello que ven y de aquel cruce de miradas. A veces son tímidas, otras se muestran en todo su esplendor, y otras intentan insinuar lo que las palabras aún no se atreven a decir, pero siempre son sinceras, naciendo de algún rincón del alma y de la inconsciencia, para mostrar aquello que a veces cuesta tanto mostrar o incluso, aquello que uno mismo se empeña en ocultar a los demás.


Unas palabras que vuelan por el aire saliendo de unos labios que son observados fijamente, unas palabras que no se pierden en el viento, sino que son escuchadas atentamente por un oyente aparentemente distraido, distraido en una contemplación de la armoniosa belleza y disimulando una timidez que puede rayar lo absurdo a la vista de las personas que son ajenas a la situación. Unas palabras que viajan hacia un rincón de la memoria donde se guardan los recuerdos que no se quieren olvidar, vuelan, quizás en dos sentidos, o quizás sólo en uno, pero que son recogidas con tanto mimo que son mecidas, entre sonrisas, gestos y miradas, por suspiros invisibles e imperceptibles para aquellos que no los emiten, pero tan obvios para aquellos de quienes proceden.


Una imagen, grabada en el fondo de la retina, a fuerza de observar atentamente aquello que tanto llamó la atención, proveniente de aquellas miradas que se cruzaban y deseaban cruzarse, pero que a la vez se evitaban, y que observaban cada detalle de cada gesto, de esos gestos que viajaban en dos sentidos y que a su vez, contemplaban aquellas sonrisas sinceras que nacían de algún rincón del alma y de la inconsciencia. Precisamente de aquí nace esa imagen guardada, nace de esas miradas, de esas sonrisas y de esos gestos compartidos por dos, dejándose observar por aquellos que desearan mirar. Precisamente, por esta forma de nacer, la imagen se graba en el fondo de la retina, para poder así, cerrar los ojos, y ver de nuevo aquello que no querías dejar observar.


A veces, una mirada, un gesto y una sonrisa, son suficientes para dibujar otra sonrisa de felicidad en el rostro de una persona, a veces son tan grandes y es tanto lo que transmiten, que es el momento exacto en el que nacen sentimientos que podrían llevar dormidos tanto tiempo, que dan la impresión de haberse olvidado que existían, aunque no seamos ni conscientes de dicho nacimiento, ni tampoco de dicho letargo. Otras veces en cambio, una sonrisa, una mirada y un gesto, sólo quedan en eso, o al menos quedan sólo como el recuerdo de lo que pudo ser y no fue por parte de una de las personas que compartieron ese breve momento mágico en el que todo deja de existir para poder contemplar detenidamente la procedencia de esa sonrisa, esa mirada y ese gesto. Otras veces, simplemente aquellas miradas, aquellos gestos y aquella sonrisa se van tan rápido como vinieron, creando un fugaz recuerdo en nuestra memoria, que con el paso del tiempo quedará olvidado...


Tres opciones y una duda...


¿Cuál es tu opción?

lunes, 20 de agosto de 2007

Cuestión de honestidad


Marcio es un mensajero, es el único trabajo que ha encontrado legal desde que salió de su país para venir a otro totalmente diferente, otras costumbres, otro idioma, otra libertad...


Cuando llegó por primera vez y salió del avión, respiró hondo, quería respirar profundamente el aroma de la libertad y que llegara a lo más profundo de sus pulmones, en su país, al cual amaba y donde había dejado a varios familiares en una situación incierta, las palabras libertad, esperanza y oportunidad se borraron del diccionario en tiempos muy remotos, sin embargo el aroma del aeropuerto sólo le trajo olor a queroseno y un aire caliente y algo axfisiante de las turbinas del avión. No era un buen comienzo, pero era un comienzo, era algo más de lo que le esperaba desde donde vino.


Después de varios meses de papeleos y burocracias y de buscar insistentemente trabajo, había conseguido un permiso de residencia, no era excesivamente largo, pero tenía fe en encontrar algo en este nuevo país que le ayudara a quedarse y prosperar. Soñaba con una vida nueva, y el día que le contrataron como mensajero volvió a ver la luz de la esperanza.


La entrevista fue corta, ya se manejaba medianamente bien con el idioma, sólo preguntaron dos cosas, si sabía conducir una motocicleta y si tenía los papeles en regla, a ambas cosas contestó que sí. Le contaron los pormenores de su nuevo contrato, las condiciones del trabajo, pero tampoco entendió todo, daba igual tenía un trabajo y de forma legal, daba igual que si no entregaba un pedido en el tiempo estimado se lo descontaran del sueldo, daba igual que si no cumplía con un mínimo de entregas diarias sería despedido, daba igual que cobrara un sueldo bajo, daba igual que la empresa ni si quiera le ofreciera un casco. Tenía un trabajo.


El primer día fue duro, no conocía las calles, ni las direcciones, pero al menos sabía leer mapas, y su ingenio le llevó a hacerse con una guía de la zona para turistas escrita en alemán, al menos ese idioma si era capaz de leerlo, y no pudo evitar soltar una sonora carcajada cuando después de más de media hora buscando una dichosa calle, resultó estar dos manzanas más para allá de dónde estaba. Cuando tenía complicaciones o no encontraba la calle, no dudaba en preguntar a la gente, aunque pronto se dio cuenta de la desconfianza que despertaba en la mayoría de las personas, por el simple hecho de tener un acento diferente. Ya le habían llamado la atención el primer mes por no haber hecho a tiempo varias entregas y se las habían descontado del sueldo, le habían dado el primer aviso y le dijeron que si este mes no espabilaba debería ir buscando otro trabajo. Marcio no podía permitirse ni un despiste este mes...


Y en eso iba pensando cuando con sus paquetes cargados bajo el brazo se proponía arrancar la moto, cuando unos policías le solicitaron los papeles de la moto y los suyos propios, Marcio, tranquilamente entregó a aquel policía regordito y con cara de buena persona los papeles, seguro de tener todo en regla. Efectivamente tras revisarlos, el policía le devolvió los papeles y le deseó un buen día, Marcio, colocó sus paquetes en la moto y se disponía a salir disparado a cumplir con todas sus entregas, cuando de repente, otro policía, más joven que el anterior le dijo que esperara. Marcio, sorprendido, se quedó mirando a este joven policía con cara de no entender nada, hasta que el mismo le dijo:


- Por favor, antes de salir póngase el casco, está prohibido circular sin él.


Marcio no sabía qué hacer, había pensando comprarse uno cuando cobrara su primer sueldo, pero debido al dinero que le habían quitado de su nómina por los retrasos, apenas si tenía para subsistir ese mes...


- No tengo casco, señor...


- Apague el motor de su vehículo, no le podemos dejar circular sin casco.


- Pero si no hago las entregas que tengo que hacer dentro del horario que me han dado, me echarán de mi trabajo y es lo único que tengo aquí...


- Las leyes están para cumplirlas y ese es mi trabajo, no puedo permitirle que circule si no dispone de un casco.


Marcio sintió cómo un escalofrío recorría todo su cuerpo, apenas le quedaba un mes y medio del permiso de residencia, sin un contrato laboral, podrían echarle del país y se acabaría su sueño, la pesadumbre empezó a hacer mella en él, estaba en un callejón sin salida y sentía cómo las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos...


- ¡¡Chico, ven aquí!!


Marcio, no miró, estaba tan absorto en su tristeza que ni oyó que aquellas palabras estaban dirigidas a él.


- ¡¡Vamos chico!!!


Marcio miró, era el policía regordete, le hacía señas de que se acercara...


- Pero coge tus paquetes y monta conmigo, vamos a hacer tus entregas en un tiempo record, ¡¡toma este casco!!


Sin apenas tiempo para reaccionar, Marcio estaba subido en aquella moto de la policía, con un flamante casco, y con todos sus paquetes bajo el brazo. Entonces oyó al policía joven:


- ¿Pero qué haces?


- Nada, tú sigue patruyando esta zona, en un par de horas como mucho estoy de vuelta...


- Pero...


El policía joven se quedó con la palabra en la boca, aunque el ruido de la moto de su compañero habría ahogado cada una de las palabras que hubiera pronunciado.


Pasaron las horas y alguna que otra multa cuando el joven policía vio volver a su compañero con Marcio. Habían entregado todos los paquetes y Marcio dejó ver una amplia sonrisa cuando se quitó el casco. Aunque al ver la cara del compañero de aquel policía que le había ayudado, la disimuló como buenamente pudo.


Mientras Marcio se dirigía a llevar todos los albaranes de entrega, oyó como el policía joven recriminaba a su compañero:


- !Estás loco! Eres policía, no un mensajero.


- Exacto soy policía, pero no estoy loco. Nuestra misión es hacer cumplir la ley, como bien dijiste, pero no hacer que nadie pierda su trabajo. También nuestra misión es ayudar a quien lo necesite, y eso, mi joven compañero, lo has olvidado...


Marcio sonrió feliz, respiró profundamente, lleno sus pulmones de aire, aliviado porque hoy había hecho su trabajo, y de repente, notó que ese aire no olía a queroseno, ni era caliente ni axfisiante, ese aire tenía un aroma especial, ese aire olía a libertad, a esperanza, a un mundo nuevo lleno de oportunidades...


viernes, 17 de agosto de 2007

Compañera


A veces te busco, otras veces eres tú quien me encuentra.


A veces llegas sin avisar, otras veces llegas avisando con meses de antelación, aunque a mis torpes ojos, no sea capaz de entender tu aviso, sino tiempo después de tu llegada.


A veces me ayudas a pensar con claridad, a conocerme a mi mismo mejor, a rescatar recuerdos casi olvidados, otras veces me hundes, me llevas a rincones perdidos de mi memoria, donde escondí retazos de recuerdos que quise olvidar.


A veces me hablas serenamente, casi con susurros, costándome incluso entenderte, otras, sin embargo guardas silencio mientras me miras.


Pero siempre estás ahí, esperando tu momento, siempre estás a mi lado aunque no sea capaz de verte. Compañera de sonrisas, compañera de lágrimas, compañera de fatigas. Siempre acabas apareciendo compañera, incluso en los momentos en los que no te espero, y me envuelves con tu frío abrigo que sin embargo es dulce y suave, embriagando mi vida con olores del recuerdo, la nostalgia y armoniosa rutina que siempre traes contigo, recordándome quién soy, y por qué soy como soy, haciéndome ver mis errores, haciéndome ver que quizás hoy no soy aquello que creí ser ayer.

Si, compañera, estas letras van dedicadas a ti, mi dulce e infatigable compañera, porque al final de cada camino que ando me lleva como destino a tus brazos, Soledad...

Unos dicen que cuando eres impuesta, soledad, eres el peor de los tormentos para una persona, obligándole a recordar todo aquello que ha perdido y que hace que se sienta sola, otros dicen que cuando se te elige como compañera, ayudas a crecer a esa persona, la enseñas cómo es, a conocerse, a quererse, reavivas su creatividad, traes contigo sus musas...

No puedo juzgarte, ni si quiera quiero hacerlo, no me atrevo, y ni si quiera sé si viniste impuesta o si fui yo quien te llamó, el caso es que viniste hace tiempo, y hoy tengo la sensación de que realmente nunca te llegaste a marchar de mi lado. Debería de agradecerte tantos años de abnegada entrega y de compañía, pero tampoco sé si quiero agradecerte algo que yo no te pedí.
Me recuerda a la historia del Sol y de la Luna, enamorados pero sin poder verse nunca, salvo en aquellos mágicos momentos en los que se produce un eclipse, provocando que tanto la fuerte luz que irradia el Sol como la ténue y suave luz que emana la Luna se apaguen entre si, oscureciendo el día para que aquellos curiosos que les espíen no puedan verles mientras se besan. Así somos nosotros, tú y yo, Soledad, solo que yo sé que no estoy enamorado de ti, pero tengo dudas de que tú no lo estés de mi. Sé que a veces he corrido a tu lado para abrazarte, buscando un refugio tranquilo cuando los tormentos de mi alma y de mi corazón han hecho mella en mi fortaleza, sé que te he utilizado a veces para esconderme de aquello que no quería enfrentarme y me has recogido con los brazos abiertos, pero la mayoría de las veces has sido tú quien ha venido a mi vida sin yo querer que aparecieras, no me das a elegir, no puedo elegir, eres tú quien decide, eres tú quien aparece y revuelve mi vida como si de un huracán se tratara, me arrancas de aquello que me hacía feliz y me enseña lo torpe, errático y desastroso de mi personalidad, haciéndome ver que si estás aquí, conmigo, no es tu elección, que es la mía, que si pierdo lo que tengo es por mis propios errores y no porque tú hayas decido aparecer nuevamente, y que si no te acabas de ir nunca es porque realmente yo no aprendo nada de aquello que me quieres enseñar.

Hoy compañera, te siento más cerca que nunca, hoy sin quererlo, siento tu respiración cerca de mi, hoy presiento en el aire el aroma tan característico que dejas cuando me visitas... Por hoy también quiero decirte que te equivocas, porque no te tengo miedo, ya me acostumbré a tu presencia y a vivir feliz con fugaces momentos de felicidad, sé que acabarás apareciendo, pero eso no me impide disfrutar de esos momentos olvidándome de tu existencia, sé que las largas horas en tu compañía me han hecho reflexionar sobre muchas cosas referentes a mi y a todo lo que me rodea, sé que algunas cosas he aprendido gracias a ti, pero otras, y no son tantas como me susurrabas, no estaban mal, porque son parte de mi y forman parte de lo que soy, y lo que soy no lo puedo cambiar, es invariable, y es lo que hace y hará que las personas que me quieren y a los que les importo tengan esos sentimientos hacia mi. No, esta vez no me dejaré engañar por tus tretas, esta vez no te dejaré quedarte más tiempo del imprescindible, esta vez me aprovecharé tanto de ti como tú de mi, y cuando llegue el momento te diré adios, pero esta vez no estaré pensando cuándo volverás, esta vez, me despediré creyendo ciegamente que nunca volverás, esta vez, querida compañera, tu camino y el mío se dividirán en dos, y yo andaré mi camino sólo, sin tu ayuda y sin tu presencia, porque sé que hay muchas personas que no me dejarán caminar sólo, que me ayudarán cuando me caiga y que me tenderán su mano para ayudarme a seguir andando hacia donde el camino me quiera llevar, pero esta vez, el camino no llegará hasta donde tu estés, sino hacia donde esté aquello que quiera encontrar... Esta vez, soledad, he aprendido la lección que tanto tiempo llevas queriéndome enseñar...

Gracias por todo compañera, espero que me estés escuchando, porque ahora ya no te siento tan cerca...

lunes, 6 de agosto de 2007

Convivencia


Bonita u horrorosa palabra, depende de quien la diga y de su experiencia personal, supongo....


Hace ya unos meses, unos amigos, unos muy buenos amigos, me comentaron que querían comprarse un chalet, fuera de Madrid y alrededores (los precios de por aquí son casi prohibitivos para la mayor parte de los españolitos de a pie). Hace poco que han ido a ver unos chalets en Calalberche (creo que se escribe así), y han encontrado uno que les encanta, y han empezado los trámites para comprarlo, por ahora están sólo en fase de negociación con los propietarios, una pareja de ancianos que ya no pueden vivir en chalet porque no pueden hacerse cargo del mantenimiento que conlleva. Espero sinceramente que tengan suerte en conseguirlo, porque se les ve realmente ilusionados con esa nueva etapa, y gran parte de su ilusión me la contagían a mi, que además soy de ilusión fácil y con facilidad para dejar volar la imaginación. Ellos me han pedido algo fuera de lo normal, ellos quieren que sea el padrino en su boda, también quieren que sea el padrino de su primera hija o hijo (da igual lo que venga, pero que venga con salud) y lo más increíble para mi, quieren que me vaya a vivir con ellos al chalet, y es algo que no deja de impresionarme y de ilusionarme, a pesar de los miedos y de las dudas que siempre me han creado la convivencia con otra u otras personas. Me contanban, con unas caras que irradiaban felicidad, cómo habían planeado ya cuál sería mi cuarto, cómo era el baño de la planta de arriba con la posibilidad de poner un jacuzzi, dónde se podría poner a Dante para que estuviera lo mejor posible (a pesar de las bromitas de la escopeta y de la visión que se tiene desde una de las ventanas hacia la ubicación del loro), de la vida que podríamos hacer allí los tres juntos, etc, etc... Pero este pasado viernes la lección que me dieron fue mayúscula, porque les comenté mis miedos, mis dudas, y me dijeron que todas las personas discuten, que es normal, pero que con el simple hecho de llegar a casa y encontrar a la mejor persona con la poder hablar de cualquier cosa y de cualquier problema ya disipaba cualquier duda ante una eventual discusión, que hasta la madre de Toño, al ver el chalet, les comentó a ambos que la habitación que hay reservada para mi estaba genial para que pudiera hacer las cosas que hago (tocar la guitarra, mi acuario, el ordenador), y sobre todo lo que más me llegó fue la sinceridad de sus palabras, había momentos en los que casi no se dejaban hablar entre ellos, no es la ilusión de mi hermano únicamente porque viva con ellos, es la ilusión de ambos por vivir juntos los tres. Y no me piden nada a cambio, saben que yo actualmente no puedo hacerme cargo de los gastos (aunque sean compartidos entre tres) de mantener un chalet, pero ni si quiera lo mencionaron hasta que lo dije yo, y casi me cortan la lengua por decir tonterías...


Sólo me cabe decir una cosa ante esta abrumadora muestra de cariño, amor y de amistad, y es daros las gracias una y mil veces, gracias por haberme metido de esta forma en vuestras vidas, gracias por haberme dado la oportunidad de conoceros cada día mejor, gracias por confiar en mi como confiáis, gracias por creer como creéis en mi, gracias por cada una de las cosas que me hacéis sentir, gracias por contar conmigo, gracias por vuestro apoyo constante y desinteresado, gracias por respetar mis despistes y mis idas y venidas, gracias por entenderme, gracias por tantas cosas y momentos que hemos vivido juntos y por los aquellos que nos quedan por vivir, de verdad, de corazón y desde el más profundo de mis sentimientos hacia vosotros, muchísimas gracias, sois como el mejor de los compañeros para ir por el camino de la vida, sois el amigo que siempre se espera encontrar uno para los momentos difíciles y al primero que se busca para reir y celebrar las grandes noticias, sois parte de mi familia, porque no puede haber vínculo más fuerte que sentirse parte de un clan del cual sabes que nunca te podrán echar por existir vínculos innegales entre cada uno de sus componentes...


Aunque el barco se hunda nos hundimos juntos, pero yo, no te abandono...


Un besazo para los dos!!!

jueves, 2 de agosto de 2007

Cachorro abandonado


Hoy leyendo en el foro de loroadictos, me he encontrado con una de esas noticias que nunca quieres encontrarte, al menos yo, no puedo con estas cosas, no las entiendo y me parecen que demuestran la parte más salvaje e inhumana del ser humano.
Hace dos días se encontró un chico a este cachorro, apenas tendrá 2 meses de vida, estaba totalmente deshidratado y sin fuerzas para caminar, lleno de garrapatas, y con heridas importantes en los cuartos traseros del animal. Tiene 3 perros más, no puede hacerse cargo del coste del veterinario, ni tampoco puede tener al animal por más tiempo, pero ya se ha encargado de rehidratarle, de curarle una hinchazón que tenía en un ojo y de limpiarle las garrapatas. Obviamente queda lo más duro, verificar el estado de sus cuartos traseros, la gravedad de las heridas (ambas cosas probablemente consecuencia de un atropello), y el estado de su salud en general, y por eso pide ayuda...
Cuando lo he leido mi primera reacción ha sido de rabia, quién puede tener la sangre fría de dejar a un animal indefenso abandonado de esta manera, y se me vienen a la cabeza otras situaciones vividas, como cuando en mi casa se recogió a Dune, con apenas un mes de vida y cuyo anterior dueño había dejado al lado de la rueda del coche de mi padre para que cuando arrancase matara al animal, si es que no había muerto antes de frío, sed o hambre. Hay otras soluciones para "quitarse de encima" a un cachorro que no queremos, más humanas y muchísimo más respetuosas con la vida, pero claro, en esas soluciones sólo deben de pensar las personas inteligentes, aquellas que entienden que somos partes de un todo y no el centro del universo.
La segunda reacción ha sido de preocupación, y de preocupación de verdad, Dune fue muy importante para mi y para mi familia, fue un animal muy querido y nos dio muchísimo durante su vida, más de lo que nosotros le dimos, porque devolvía con creces cada muestra de cariño que recibía, y el caso de este cachorro me ha recordado muchísimo a ella, a mi añorada Dune, y no he podido evitar ofrecerme para ayudar. Esa ha sido mi tercera reacción, escribir al chico un email para preguntar por el estado del animal y para hacerme cargo de él si lo cree correcto, estoy harto de criticar injusticias y de ver actos que me ponen la piel de gallina con escalofríos que me atraviesan el cuerpo y no hacer nada o muy poco, sé que no puedo hacer frente a todas las cosas que me parecen injustas, sé que no puedo hacerme cargo de todos aquellos animales que sufren por culpa de otros "animales" que supuestamente son racionales, pero en este caso he tenido que hacer algo, por mi mismo, por el cachorro y por el recuerdo de Dune, tenía que hacerlo y estoy dispuesto a hacerlo hasta el final. Estaba ahorrando para comprar una guitarra nueva, iba poco a poco como las hormiguitas, supongo que la guitarra podrá esperar, y reinvertir ese dinero en cuidarle, supongo que hay cosas que tarde o temprano llegarán y otras que no pueden esperar...

martes, 24 de julio de 2007

Vida, muerte y más allá


A veces, en determinados momentos de la vida, uno se pone a pensar qué habrá después de la propia vida en la Tierra, qué habrá más allá de lo que dejamos aquí. Supongo que todos estos pensamientos vienen o se generan a partir de conocer la noticia de que alguien conocido, ya sea un ser querido o una persona más o menos cercana (siempre me impacta bastante una noticia de este estilo), se ha marchado. Supongo que es ésto lo que nos hace reaccionar y pensamos en qué será de esa persona ahora que no está, y obviamente, qué será de nosotros cuando no estemos aquí.




No es algo nuevo este pensamiento, ya desde muy antiguo, nuestros antepasados se venían haciendo la misma pregunta, y ante la ausencia de respuestas, fueron las diversas religiones las que fueron dando soluciones a algo que, aparentemente, no tiene respuesta en esta vida y que sólo sabremos una vez que hayamos muerto. Esa necesidad del ser humano de acabar con la incógnita, las dudas y el temor hacia lo desconcertante de la muerte, fue, ha sido y es, en general, aliviada por la promesa de las diferentes religiones de una vida "mejor" después de la muerte. No soy teólogo, ni lo pretendo, pero a mi forma de entender, ahí está la verdadera fuerza de las religiones, no en sus enseñanzas ni en sus normas de conducta, ni si quiera en la fe de la creencia de uno o varios dioses, sino la fe en la creencia que después de muertos seguiremos vivos.




Egoístamente, todos queremos que nuestros seres queridos se queden siempre con nosotros, y que nosotros estemos siempre con nuestros seres queridos, cuesta aceptar la pérdida de alguien a quien quieres y que tiene cierta importancia o relevancia en tu vida, y nos cuesta aceptar que esa persona se ha ido, y más aún si no se tiene la fe de que "esté donde esté", estará en un sitio mejor y esperándonos cuando a cada uno de nosotros nos llegue el momento. Aunque en estos casos, al final se me replantea una pregunta, ¿realmente existirá algo después de esta vida?, ¿y si no existiera?. Lloramos cuando se nos va un ser querido (en algunas culturas no lloran la pérdida de alguien, sino que celebran su muerte con alegría porque ha pasado a formar parte de otra vida mucho mejor que la que vivimos aquí), y esperamos poder volver a verlo cuando nos llegue el momento de irnos de este mundo para poder decirle aquellas cosas que no dijimos, para poder abrazarle de nuevo, para decirle lo mucho que le queremos, etcétera, etcétera... Pero, y si no fuera así, si no existiera esa posibilidad, creo firmemente que es en esta vida donde hay que demostrar, decir, abrazar y amar a nuestros seres queridos, es aquí donde debemos aprovechar cada una de las ocasiones que tenemos para no dejar el resquicio de la duda, del olvido, del silencio y de la lejanía a aquellos a quienes queremos, es aquí donde tenemos que vivir como si no hubiera más vidas, como si no existiera nada más, aunque creamos firmemente en cualquier tipo de vida después de la muerte, si no aprovechamos esta vida, será una vida gastada inútilmente, será una vida vivida por el simple hecho de estar esperando otro tipo de vida, por lo que, sin querer, le estamos quitando protagonismo e importancia a nuestra propia vida y sobre todo a nuestra propia felicidad.




No temo a la muerte, o quizás y sería mejor decir que no temo a mi propia muerte, no me preocupa morir, me preocupa no haber vivido esta vida de la mejor manera posible, no haberla disfrutado lo máximo posible, no haber querido y amado lo máximo posible antes de que llegue el momento, inevitable, de abandonar esta vida para ir a donde haya que ir...

sábado, 21 de julio de 2007

Adios Jose (Cyber)


Una compañera del foro de loroadictos creó un video en youtube (http://es.youtube.com/watch?v=g3rg7d5FUWY ) para despedirse de ti, creo que la letra de la cancion dice todo lo que había que decirte, o al menos casi todo, te has marchado, te has ido, pero nunca marcharás del todo, se quedaron con nosotros tu recuerdo, y tus pájaros, aquellos a los que tanto cuidaste y amaste, aquellos por los que sacabas fuerzas cada día para atenderlos a pesar de que los días se te iban haciendo cada vez más duros y difíciles, no sé qué pasó, no sé por qué te fuiste, no sé por qué nos dejaste, no entiendo nada, y no sé si quiero entenderlo, Jose, no sé si quiero entenderlo.


Decir que te echaré de menos quizás sea mucho decir. Decir que he llorado al enterarme de la noticia y leer el post no es mucho decir. Decir que escribiendo estas líneas sigo llorando, no es mentir. Decir que hablar con Ana (gracias cielo!!) y enterarme fue un duro golpe que no esperaba, tampoco es mentir. Decir que ahora Trufa y Fleki, las ninfas que me enviaste con tantos mimos y cuidados, hacen que aún me acuerde más de ti, no es exagerar por la emoción del momento. No entiendo nada, y no sé si quiero entenderlo, pero ahora me duele no haber hablado más veces contigo, me duele no haber tenido más contacto, me duele no haberte conocido más, me duele que te hayas marchado.... No sé por qué, ni tampoco me importa encontrar el motivo por el cual es así, pero hay personas que dejan una huella en tu vida desde el momento en que hablas con ellas por primera vez, eso me pasó contigo, Jose, y ahora que no estás es cuando más claro y más presente lo tengo, quizás sea tarde para darse cuenta, pero siempre estarás presente porque dejas un legado muy importante y un montón de enseñanzas y recuerdos, pero sobre todo, me quedo con el enorme amor que sentías por los animales y la sensibilidad y cariño que mostrabas en cada uno de tus actos. Gracias por todo compañero, gracias por cada una de tus palabras, gracias por Trufa y por Fleki, gracias por todo, y aunque no entiendo tu marcha, hasta siempre Cyber!!!


Os dejo la letra de la canción, leedla mientras veís y escucháis el video:


Una luz se apaga y lloran cuatro personas.

Un alma se marcha y ya su gente lo añora.

Todos quisimos despedirnos cuando llegó la hora.

pero no todos pudimos y por ellos hablo ahora...

Queremos que sepas que aquí todo el mundo te echa de menos,

que sepas que sabemos que estas allí en el cielo.

Que sepas que algún día volveremos a vernos

y ya solo habrá alegría, ya no habrá sufrimiento.

Que sepas que siempre todos te recordaremos,

que aquí nadie te olvida y que todos te queremos.

Puedes estar tranquilo, puede pasar el tiempo,

que a toda tu familia aquí la cuidaremos entre todos... ....

Ocho barcos marchan para cumplir su palabra,

desde ya sus restos en el mar descansan.

La vida es triste y dura y se lleva a las buenas personas,

pero no importa, aquí se quedan tus memorias.

Queremos que sepas que aquí todo el mundo te echa de menos,

que sepas que sabemos que estas allí en el cielo.

Que sepas que algún día volveremos a vernos

y ya solo habrá alegría, ya no habrá sufrimiento.

Que sepas que siempre todos te recordaremos,

que aquí nadie te olvida y que todos te queremos.

Puedes estar tranquilo, puede pasar el tiempo,

que a toda tu familia aquí la cuidaremos entre todos...

miércoles, 4 de julio de 2007

Gracias!!


Me educaron para ser educado, valga la redundancia, y además creo ser una persona agradecida, y eso es lo que quiero hacer con este post, dar las gracias a una personas que fue la que me introdujo en este mundo de los blogs, la que através de de su propio blog y de la lectura del mismo me metió el gusanillo para crear mi propio blog. Siempre me gustó escribir, es una forma de escape, de desahogo, pero nunca pensé hacerlo así, en internet, si no que más bien lo había siempre hecho de una forma más íntima, escribir para mi mismo o en determinados momentos para personas especiales o importantes.


Gracias Cris, por enseñarme este camino, y gracias también por tu blog, que escribes a medias con Tati, porque, como ya te comenté en una ocasión, no hay nada mejor que leer cosas como las que escribís, que siempre llevan a reflexionar sobre ciertos temas, lo cual está genial!!! Desde aquí, aconsejaría a aquellos a quienes les pudiera interesar, que lean su blog, siempre encontrarán algo interesante!!!




De nuevo gracias!!!

Canciones para una vida


Notas que crean acordes, acordes que crean una melodía, vuelan hasta llegar a tu alma. clavándose como si fueran un puñal para acompañarte el resto de tu vida, acaba de nacer una de las piezas que formarán tu propia banda sonora.


¿Quién no ha escuchado una canción, que desde la primera nota le ha hecho sentir un escalofrío por la espalda, le ha encogido el corazón, y puesto los sentimientos a flor de piel?


Creo firmemente en el poder de la música como un instrumento para ejercitar la memoria, sobre todo la memoria sensitiva. Hay canciones que en un determinado momento puntual de tu vida, te hicieron sentir algo muy especial, porque estabas viviendo alguna situación especial en ese instante, y esas notas o esas letras parecen reflejar perfectamente cada uno de tus pensamientos y de tus sentimientos. Esas canciones ejercen toda su fuerza durante un breve espacio de tiempo de tu vida, y luego se olvidan. En cambio hay otras canciones que, sin necesidad de ser por algún motivo especial, invaden tu alma, te llenan de vida, te hacen sentir cosas que creías dormidas, te hacen vibrar, saltar, llorar, reir, cantar, bailar, y da igual cuando las escuches, porque siempre vuelven a hacerte sentir así, pase el tiempo que pase, forman parte de tu vida, de tu banda sonora. Posteriormente, a estas canciones se le van asociando recuerdos, situaciones vividas, que hacen que cada vez que vuelves a escuchar esa canción afloren dichos sentimientos.


Dicen que un hombre sin pasado es un hombre sin futuro, por lo que doy gracias a aquellos músicos, compositores y cantantes que dieron vida a la banda sonora que forma parte de mi vida, porque gracias a ellos no olvido parte de mi pasado, no olvido palabras, aromas y sensaciones que me transmiten y que me transportan a un momento determinado de mi vida y que a buen seguro me hicieron aprender a ser lo que soy, y tenerlo presente me ayudará a no olvidarme de aquellas cosas que siempre pensé que eran importantes por si en algún momento pudiera olvidarme de ellas y de lo que realmente soy... No sé cómo sería la vida sin música, pero preferiría no saberlo y no vivir en ese silencio...

miércoles, 27 de junio de 2007

Un pequeño cuento


Allí estaba él, sentado en el bar, desahogando sus pensamientos en el silencio, en su silencio, ese silencio rodeado de palabras, del murmullo de la gente que bailoteaba entre las notas de la música de fondo. Allí estaba él, con la mirada medio perdida en un punto lejano, como intentado enfocar algún paisaje, de algún sitio remoto, que le transmitía serenidad. Allí, en el bar, la gente le hablaba, él oía, de vez en cuando escuchaba y contestaba y alguna vez, incluso, participaba de las bromas. No solía beber, sólo en contadas ocasiones, y generalmente nunca se excedía, pocos recordaban haberle visto borracho, pero hoy ya se había tomado su cuarto cubata.


Ella, delgada, débil, pálida, parecía la plasmación perfecta de un genial pintor que intentó reflejar la imagen del miedo y la tristeza en un solo rostro, era joven, pero una vida muy intensa había reflejado en su cara y en sus manos las marcas de una edad que no le correspondían. Hablaba serenamente, a pesar de parecer vivir instaurada en el miedo, su partener en la conversación, la escuchaba atentamente, eran como dos gotas de agua, sólo que en este caso, su hermana, parecía haber sido pintada por el mismo genial pintor que quiso reflejar también la imagen de la felicidad y la belleza, como para compensar la obra tan pefecta sobre la imagen del miedo y la tristeza que había creado. Era como si la felicidad se mirara al espejo y viera en si misma reflejada la peor de sus enemigas, deformando su rostro hasta tal punto que, sin dejar de poder identificarla, se viera claramente cada una de las cicatrices, de los trazos y dibujos que el miedo llega a dibujar en tu cara.


Hablaba serenamente, ella, la imagen del miedo y la tristeza, mientras que la imagen de la felicidad y la belleza no era capaz de mantener la tranquilidad en sus palabras, quería ayudarla, pero no sabía qué le había pasado para llegar al estado en el que estaba.


- Tú siempre fuiste mucho más guapa que yo, y ahora te miro y casi me cuesta reconocerte, has envejecido como si tuvieras ya tantos años que ni te acordaras de cuantos vas a cumplir, y a penas llegas a los 28.


- No pasa nada, querida hermana, es sólo una mala racha, y últimamente no me encuentro bien, me faltan fuerzas, pero todo pasará, todo siempre pasa, y esta mala racha, tarde o temprano también pasará, es sólo cuestión de tiempo. Recuerda que siempre fui fuerte, y lo seguiré siendo- Replicó con una sonrisa tan forzada que casi había que imaginarse que realmente era una sonrisa y no una mueca de dolor, por usar músculos y tendones que llevaban mucho tiempo sin realizar un gesto ya casi olvidado.


Las lágrimas brotaron de los ojos de la imagen de la felicidad y la belleza, y aunque esas lágrimas no restaron un ápice de belleza al conjunto de su imagen, eran de dolor, de impotencia...

Un gesto suave, de unas manos ásperas, secaron las lágrimas que corrían por su mejilla, y le dijo dulcemente al oido, no llores hermanita, pronto estaré bien... Un cálido abrazo, una mirada y palabras que se ahogaron en la garganta para no salir nunca fueron los protagonistas de su despedida.


Él llegó a casa, le costó entrar, porque el efecto del alcohol no le permitió ver bien dónde estaba la cerradura exactamente, dejó sus llaves en el suelo, aunque realmente las intentó dejar en el mueble al lado de la entrada, fue a la cocina y allí estaba ella, que al verle, volvió a intentar dibujar otra sonrisa, pero esta vez, por más que se esforzó, su mente había olvidado cómo era aquello de sonreir... Él la miró, con desprecio, y murmuró algo, casi ininteligible, pero que ella oyó, "podrías cuidarte un poco, estás horrorosa, ¿dónde está la cena?". Había aprendido a entender sus murmuraciones, sus gestos y miradas, pero no había aprendido a curar cada una de las heridas que sus palabras le hacían en el alma y en el corazón. Él, que antes la llamaba de veintemil formas, cada una más bonita y cariñosa, hoy le hablaba como si fuera el último despojo de la tierra, él, que se enamoró de cada centímetro de su cuerpo, hoy despreciaba hasta su presencia en el mismo cuarto, él, que la había hecho sentirse como la princesa en un cuento de hadas, hoy le hacía sentirse como la protagonista de la peor de las pesadillas, él, que la hizo tocar el cielo, hoy le había hecho bajar al peor de los infiernos. Mientras cada uno de los recuerdos de aquellos momentos maravillosos vividos en otra época, pasaban por su mente, le sirvió la cena en una mesa preparada para dos, pero cuando ella fue con su plato a sentarse a su lado, él ya se había levantado para irse al salón, ella se quedó sóla, en la cocina, con una cena que ni probó, porque ya estaba empachada de tristeza y no le entraba nada más en el cuerpo. Allí sola, sus pensamientos se algopaban, el corazón le latía fuertemente, notaba una presión en las sienes que era casi insoportable, no podía más, le quería con locura, daría su vida por él, pero no podía seguir viviendo así, se levantó rápidamente, su cuerpo, tan delgado, tan frágil, andando tan deprisa, daba la impresión de que flotaba en vez de andar para ir al salón. Allí al llegar a su lado, le miró y fue a decir algo, pero justo en ese momento, él la miró y le dijo:


-¿Quieres algo?


- No.... - Dijo titubeante


- Pues entonces no molestes!!!


Ella se le quedó mirando fijamente, ¿dónde estaba aquel hombre del que se enamoró?, ¿dónde quedaron los momentos en los que se querían con locura? Quizás sólo se los imaginó y nunca existieron... De repente, oyó una voz, fina, casi inaudible, pero que reconoció en seguida... Era ella...


- ¿Qué has dicho mujer? Mira que eres pesada!!!


- Que me marcho, no aguanto más, te quiero, pero no puedo seguir así, no puedo más...


De repente, algo se movió en el interior de su cuerpo, la sangre empezó a correr con tanta velocidad que nublaba su mente, pero le hacía sentirse fuerte, notó un gran escalofrío por la espalda que contrastaba con el calor que sentía en su cuerpo y el sudor frío que caía por su frente, no se acordaba de haberse levantado del sofá, pero allí estaba, frente a ella, gritando mil barbaridades mientras ella frágil y débil miraba al suelo, no era la primera vez de aquella escena, le daban miedos sus gritos. Por eso mirando al suelo, se giró lentamente y empezó a andar hacia el dormitorio, quería coger una chaqueta y las llaves de su coche para irse, él la gritaba que no se le ocurriera hacerlo, pero ella ya no le oía, sólo escuchaba una bonita canción en su cabeza, notaba ya el frescor de la noche en su cara, la sensación de libertad, de haber pasado el miedo, de olvidarse de la tristeza, y de repente surgió de la nada, pero surgió, allí estaba, pudo verla en su reflejo en el espejo del dormitorio, su sonrisa, estaba allí no se había ido, no se le había olvidado, simplemente es que hasta ese momento no había tenido motivos para sonreir y se dio cuenta de que la sonrisa no es una orden del cerebro a los músculos de la cara, sino que sale del alma...


Allí estaba ella, mirando su sonrisa en el espejo, tan absorta en ese breve momento de felicidad que no le vio llegar a pesar de los gritos que le seguía regalando, ella ni le miró, salió de la habitación y se dirigió a la puerta, pero él la siguió, la agarró del brazo, pero era tan fino y delgado que se le escurrió entre los dedos, ella prosiguió su camino a la puerta, pero él llegó a tiempo para sujetarla, gritos, y más gritos, o eso suponía, porque ella seguía escuchando la alegre canción que sonaba en su cabeza mientras intentaba volver hacia atrás, para salir por la puerta del jardín, pero algo la paró, de repente estaba en el suelo, y él también había caído, no se podía mover, sólo consiguió girar la cabeza y verle, él estaba llorando, pedía perdón, la estaba hablando como hablaba antes de que todo cambiara, le decía todas aquellas cosas bonitas que tanto le gustaban, lé miró a los ojos y encontró la verdad en ellos, no había rastro de falsedad y mentiras en sus palabras....


Él se levantó del suelo, tenía un fuerte golpe en la frente, lloraba desconsoladamente. Al intentar volver a sujetarla para que no se fuera, y por el efecto del alcohol perdió el equilibrio por lo que en vez de sujetarla, lo que consiguió fue darle un tremendo empujón y caer al suelo, ella, tuvo la mala fortuna de golpear contra una pared y en su caida golpeó con su cuello contra una silla, quebrándose como una fina lámina de cristal que es golpeada con un martillo, una muerte rápida en la mayoría de los casos, salvo en el suyo. Ahora él la sujetaba en sus brazos, ella no hablaba y le costaba fijar la vista, le oía decir que la quería, que la quería con locura, que había sido un imbécil, también oía muchas cosas preciosas que le decía al oido, y cómo le pedía perdón una y otra vez, pero ya no las necesitaba, ni las palabras bonitas ni el pedir perdón, ya no le necesitaba, y poco a poco consiguió sacar fuerzas para decirle algo:


- No me mataste hoy, no me muero por las heridas que puedas ver en mi piel, morí hace mucho tiempo por las heridas que me hiciste en el alma con tus palabras y tus desprecios y que no dejaron de sangrar desde el primer día que me dijiste la primera. No te puedo perdonar por tanto sufrimiento, pero aún así te quiero como no quise a nadie en mi vida...


La puerta se abrió, allí en la puerta se quedó de pie, helada, por la escena, la viva imagen de la felicidad y de la belleza, pero esta vez al ver a su hermana en el suelo el miedo consiguió retorcer su bello rostro... Corrió cuando consiguió reaccionar, fue a su lado, lloró, mientras su hermana la miraba y la dedicaba, esta vez, una de las más hermosas sonrisas que jamás se hubieran visto, ella sólo era capaz de llorar, él ya había ido a pedir una ambulancia...


Allí estaban, las dos hermanas, en el suelo, ahora parecían verdaderamente dos gotas de agua idénticas, ambas rotas por la tristeza y el miedo, aunque de formas diferentes. Entre sus sollozos consiguió oir un fino hilo de voz, por lo que se tragó sus lágrimas para poder escucharla mejor:


-Ya te dije antes que no lloraras hermanita, porque ¿ves? llevaba razón, pronto estaré bien...


Y sus ojos se cerraron.


Llegaron los de la ambulancia, aún quedaba algún hilo de vida en aquel cuerpo débil y frágil, envejecido prematuramente, pero esta vez su cara dibuja una sonrisa y transmitía serenidad.


- No hemos podido hacer nada por ella, lo sentimos muchísimo - comunicó un miembro del sámur a la hermana mientras él era llevado a comisaria.


El análisis forense determinó que en el cuerpo había evidencias de maltratos físicos evidentes, y que los mismos se llevaban cometiendo desde hacía varios años.


En el juicio se volvieron a ver la caras, él estaba mucho más delgado, ella, había pedido parte de la felicidad y de la belleza que siempre se habían reflejado en su cara. Se acercó lentamente al detenido, un sudor frío le caía por la frente...


- Lo peor de todo es que la mataste hace mucho tiempo, hoy ella sería la imagen de la belleza y de la felicidad, siempre sonreía y era preciosa, pero tú la convertiste en la imagen del miedo y de la tristeza por el simple hecho de que sabías que te quería y que te hubiese querido hasta el fin de sus días. Ojalá, dentro de esa mente y de tu corazón, si es que tienes, quede un atisbo de conciencia y sufras toda tu vida sabiendo que has matado a la mujer que sólo quiso hacerte el hombre más feliz del mundo, que guardaba la mejor de sus sonrisas para dedicártela cada día y que sólo cometió el error de enamorarse de ti....


Él bajó la mirada y por su cara cayeron varias lágrimas, quizás el deseo de ella se cumpliera y quedara un atisbo de conciencia en su interior...


Ojalá nunca hubiera escrito este pequeño cuento...